“Cuando una PYME planifica bien deja de apagar fuegos y empieza a usar la contratación para crecer mejor”
Entrevista a Félix Ramiro, socio director de STRAT Consultores
Madrid, 30 de abril de 2026
En un contexto en el que contratar sigue siendo una de las decisiones más delicadas para las pymes, cada vez más empresas buscan fórmulas para reducir riesgos y optimizar costes. En esta entrevista, STRAT plantea un cambio de enfoque: dejar atrás la improvisación y convertir la contratación en una herramienta estratégica de crecimiento. Su modelo, basado en planificar antes de incorporar talento y en acceder a ayudas públicas poco conocidas, promete transformar la manera en que autónomos y pequeñas empresas toman decisiones laborales. Hablamos con su equipo sobre errores habituales, oportunidades desaprovechadas y cómo convertir una contratación en una ventaja competitiva.
STRAT no se presenta solo como gestor de subvenciones, sino como socio en la planificación laboral. ¿Qué cambia para una pyme cuando deja de improvisar contrataciones y empieza a planificarlas estratégicamente?
Cambia casi todo.
Cuando una pyme improvisa, suele contratar porque tiene prisa, porque le falta alguien o porque el trabajo aprieta. El problema es que así muchas decisiones se toman tarde y sin margen.
Cuando una pyme planifica bien, puede revisar antes qué perfil le conviene más, en qué momento contratar y si esa incorporación puede venir acompañada de ayudas de miles de euros. En vez de contratar primero y preguntar después, decide con más margen, más control y menos riesgo.
En pocas palabras: dejas de apagar fuegos y empiezas a usar la contratación como una herramienta para crecer mejor.
Muchas empresas desconocen que pueden recibir ayudas directas por contratar. ¿Cuál es el mayor error que veis en pymes y autónomos a la hora de aprovechar estas oportunidades?
El mayor error es llegar tarde.
Muchísimas empresas primero firman el contrato y después preguntan si había alguna ayuda. Y ahí, muchas veces, ya han perdido la oportunidad.
También pasa mucho que un empresario piensa: “Esto seguro que es para empresas grandes” o “seguro que yo no entro”. Y la realidad es que muchas ayudas y bonificaciones están precisamente pensadas para negocios pequeños que van a incorporar personal.
Por eso el fallo más caro no suele ser contratar mal. Suele ser no revisar a tiempo una posibilidad que podía suponer varios miles de euros de ahorro o ingreso.
Vuestra propuesta se basa en “solo cobramos si se obtiene la subvención”. ¿Cómo influye este modelo en la confianza del cliente y en vuestro compromiso con los resultados?
Influye mucho porque al cliente le transmite algo muy simple: no le estamos pidiendo que se la juegue.
Para una pyme, pagar por adelantado por algo incierto genera desconfianza. En cambio, cuando solo cobras si se consigue el resultado, la empresa entiende que vais en la misma dirección.
Y eso también nos obliga a nosotros a ser muy meticulosos. Si vemos que una contratación no puede llevar ayudas, no interesa forzarla. Nuestro modelo hace que el foco esté en lo que realmente puede acabar en un resultado económico para el cliente.
En resumen: la confianza crece porque el cliente ve que nuestro compromiso no está en venderle un servicio, sino en conseguirle un resultado.
Más allá del ahorro económico, ¿qué impacto real tiene vuestro trabajo en la capacidad de crecimiento y competitividad de una empresa?
Tiene un impacto muy real, porque una empresa que contrata mejor tiene más margen para crecer.
Si una pyme puede recuperar parte del coste de una incorporación, o reducir durante un tiempo su carga laboral, puede destinar ese oxígeno a otras áreas: ventas, estructura, expansión, equipo o tesorería.
Un ejemplo simple: un coste laboral anual de un perfil medio puede ser de 22.000 euros. Si por esa contratación recibes en tu cuenta 12.000 euros, tu coste se reduce ese primer año en más de la mitad.
A veces una sola contratación bien planteada no supone solo un ahorro. Supone poder dar un paso que la empresa estaba retrasando.
Otro ejemplo fácil: mi empresa quiere tener presencia en Andalucía, para vender nuestros productos, pero nuestra sede está en Madrid. Si busco un perfil comercial en esa comunidad, y selecciono una persona mayor de 45 años, voy a recibir 15.000 euros si es un hombre y 17.000 euros si es una mujer. Simplemente abro un CCC en cualquier ciudad (que no tiene porque ser una oficina), y tengo el primer año del coste de ese comercial, que normalmente tarda meses en ser rentable, a un coste muy reducido.
Por eso el valor no es solo económico. Es estratégico: da más capacidad para moverse, para decidir y para crecer con más seguridad.
¿Qué perfiles o tipos de contratación suelen generar hoy mayores oportunidades de subvención para las empresas en España?
Aunque depende mucho de cada comunidad autónoma y de cada convocatoria, hay varios perfiles que se repiten con frecuencia en las líneas de ayudas y bonificaciones:
- Menores de 30 años
- Mayores de 45/50 años
- Mujeres
- Colectivos vulnerables.
Traducido a lenguaje pyme: no todas las contrataciones tienen el mismo potencial económico, y mirar esto antes puede cambiar mucho el coste final de incorporar a alguien.
Si tuvierais que resumir en una idea por qué una empresa debería hablar con STRAT antes de contratar a su próximo empleado, ¿cuál sería?
Porque el coste de personal es alto en nuestro país, y ANTES de esa contratación, pueden disponer de un equipo experto que le garantice miles de euros, mediante una ayuda que le corresponde y que otra empresa se llevará si no se solicita.
Ese dinero está ahí, lo hemos pagado todos, si no lo recuperas tú, se perderá o se lo llevarán otros.